El Mineirazo, la mayor humillación de Brasil

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El Mineirazo, el desastre de Belo Horizonte

En un país como Brasil, en el que el fútbol es casi tan importante como la religión, hay derrotas que son capaces de sumir a los brasileños en un estado de depresión absoluto, desde donde luego resulta complicado salir. Esto es lo que sucedió el pasado 8 de Julio de 2014 en el estadio Mineirao de Belo Horizante, el ya famoso Mineirazo, un partido en el Brasil cayó estrepitosamente ante Alemania por 1-7 en las semifinales de la Copa del Mundo. Una derrota que sorprendió a propios y extraños, ya que nadie en su sano juicio hubiera esperado que Alemania fuera capaz de ganar por una cantidad tan abultada de goles.

brasil alemania 1-7Todo era felicidad para un equipo que tenía la oportunidad de proclamarse campeón del mundo por sexta vez ante los ojos de sus aficionados y que al jugar en casa, todo el mundo veía como una de las más firmes aspirantes para llegar a la final y alzarse con el título. Tras una fase de grupos bastante apacible, un cruce de octavos en el que se tuvo que llegar hasta los penaltis ante Chile, y unos cuartos de final disputados ante Colombia, Brasil llegaba a semifinales sin dos de sus mejores jugadores, ya que Thiago Silva por acumulación de amarillas y Neymar con una lesión, no pudieron defender los colores de su país. Éste tipo de situaciones en el pasado se hubieran podido solventar sin ningún problema, pero éste equipo brasileño no disponía de un gran fondo de armario para poder sustituir a éstos jugadores con garantías. Con este gran hándicap y una Alemania en alza, Brasil llegó al partido de semifinales con la esperanza de poder brindar el triunfo a Neymar y llegar a la gran final de Maracaná.

Desarrollo del partido

Eso fue imposible de conseguir, ya que a partir de los primeros minutos comenzaron a llegar los goles de un equipo alemán que dominaba a su antojo el partido y realizaba una de las primeras partes más espectaculares de todos los tiempos. Alemania tenía el control absoluto del partido, a lo que se le sumaba un gran acierto de cara a portería. Muller abrió el marcador en el minuto 11, más tarde sería Klose en el minuto 23 quién lograba el 0-2 y además se convertía en el máximo goleador de los mundiales, minutos más tarde era Kroos quién marcaba por partida doble en le 24 y 26, para que finalmente Khedira cerrara el marcador de la primera parte en el minuto 29, con un sonrrojante 0-5.

Ya en la segunda mitad, el marcador se tomaría un descanso hasta los últimos 20 minutos, donde Schürrle conseguía anotar otros 2 goles en favor de los alemanes. Brasil era una mera sombra que transitaba por el terreno de juego, intentando maquillar el resultado y la imagen mostrada a lo largo del encuentro. El equipo brasileño cerraría el marcador en el minuto 90 gracias a un gol de Oscar, para maquillar lo que sería el mayor ridículo del fútbol brasileño en toda su historia. Aquí comenzaba la historia del llamado “Mineirazo”, nombre que se le dio debido al estadio Mineraio donde se disputó el encuentro.

Una selección brasileña lejos de su mejor nivel

Brasil llegaba a “su” Mundial con uno de los peores equipos de todos los tiempos, dejando de lado a tres o cuatro grandes nombres, el resto del equipo no tenía el nivel suficiente para llevar a Brasil a lo más alto. Jugadores como Fred, Dante, Bernard (titulares en éste partido) son jugadores que igual no eran los más adecuados para jugar un partido de éste nivel. El equipo entrenado por Scolari en aquel entonces estaba pasando un período de transición y el Mundial en su país no llegaba en el mejor momento. La falta de planificación en muchos aspectos provocó que echaran a la espalda de un joven Neymar toda la responsabilidad de la canarinha.

Consecuencias de la debacle

Muchos aficionados del país carioca culpabilizaron al gobierno y a los clubs de fútbol brasileños por su la falta de apoyo a los jóvenes talentos y a la fuga de los mejores jugadores hacia las grandes ligas europeas. El Mineirazo acabó con la marcha del técnico Scolari y de varios jugadores que no volverían a ser convocados en citas posteriores. Una reestructuración necesaria para poder afrontar el futuro desde otra perspectiva y dejar fantasmas a un lado de lo que fue el torneo mundialista.

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