El gol de Zidane en Glasgow, la volea que supuso la Novena

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El famoso gol de Zidane que quedará para la historia

El pasado 15 de Mayo del año 2002 se disputaba la gran final de Champions League de aquella temporada. El encuentro enfrentaba al Real Madrid contra el Bayer Leverkusen en Hampden Park, Glasgow, un partido dónde los madridistas lograron conquistar la novena Copa de Europa de su historia y dónde se produjo uno de los goles más famosos de la historia de ésta competición, el famoso gol de Zidane de volea, que gracias a su estética e importancia permanecerá para siempre en la retina de los amantes al fútbol.

El Madrid de los Galácticos

Florentino Pérez cumplía su primer mandato en el club blanco y el Madrid de los Galácticos tenía la presión de devolver con títulos y buen juego el enorme desembolso económico que se había hecho por ellos. Hay que recordar que Zidane fue traspasado por una cifra récord para la época, casi 13.000 millones de las antiguas pesetas (unos 75 millones de euros). Y junto a él habían llegado otros grandes nombres como Figo, Beckham y Ronaldo.

Un partido para salvar el Centenario, la Novena

El año 2002 era el del Centenario del Real Madrid, la cosa empezó mal en la Liga y continuó peor con esa final de Copa del Rey perdida en el Bernabéu contra el Deportivo de La Coruña. Con éste panorama tan desolador, la final de la Champions era la única opción de salvar una temporada tan histórica. Y es que prácticamente se pasaba de la gloria al fracaso más absoluto.

Comienzo del partido en Glasgow

el gol de zidaneEl Real Madrid venía de eliminar al Barça en semifinales y se veía las caras en la final contra el Bayer Leverkusen. El partido comenzó con un gol muy tempranero obra de Raúl, que en el minuto 9 aprovechaba un saque de banda de Roberto Carlos para romper el fuera de juego y adelantar a los blancos. La alegría no duraría mucho, ya que en el minuto 14 Lucio volvía a poner las tablas en el marcador al rematar un saque de esquina. Parecía que la primera parte terminaría en empate. Sin embargo, al borde del descanso ocurrió una jugada de esas que están reservadas para los auténticos genios de este deporte. Un remate que quedará en la memoria por todo lo que supuso para el club merengue y la historia de esta competición.

Minuto 44, momento para enmarcar

Roberto Carlos subió la banda izquierda como una bala mientras buscaba un apoyo en corto en el argentino Solari. Éste, con un movimiento de cintura dejó atrás a su par y mandó la pelota en largo hacia al lateral brasileño. El esférico salió muy bombeado y dio un pequeño bote antes de llegar a sus botas, por lo que apenas pudo centrar de primeras ante el acoso del defensa. El balón llegó justo al pico del área, donde se encontraba Zinedine Zidane, que en una postura muy complicada consiguió acomodarse a la pelota y enganchar una volea que se coló por la escuadra de Jörg Butt, el meta del Bayer Leverkusen.

Las paradas de Casillas y reacciones posteriores

Ya en la segunda mitad, César se lesionó y tuvo que abandonar el terreno de juego. En su lugar salió un jovencísimo arquero llamado Iker Casillas, cuyos tres paradones en los últimos lances del encuentro fueron tan decisivos para su equipo como el gol de Zidane.

El crack brasileño Roberto Carlos ha bromeado en multitud de ocasiones diciendo que su centro (más un churro que otra cosa) tuvo una enorme importancia en el gol de Zidane. Un tanto que está considerado por muchos periodistas como el de más bella factura marcado jamás en una final de la Champions.

El mejor jugador francés de la historia

Zinedine Zidane ha sido un jugador de esos que marcan a su generación y es sin duda uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos por su carácter, talento, visión de juego e influencia sobre los demás compañeros en el campo.

Su palmarés, por otra parte, está al alcance de muy pocos. En su etapa italiana consiguió con la Juventus dos Ligas, una Copa Intercontinental y una Supercopa de Europa, mientras que con su selección alcanzó la mayor de las glorias al proclamarse Campeón del Mundo y Campeón de Europa de forma consecutiva.

En 2001 se produjo su fichaje por el Real Madrid, la guinda al proyecto de los Galácticos. Con el club blanco ganó una Liga, dos Supercopas y una Copa Intercontinental, pero el título más importante fue el de la Champions League, el único que le faltaba en su carrera y que consiguió con uno de los goles más bellos de la historia.

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